«Navidad es la fiesta de la manifestación del proyecto del amor de Dios». Mons. Alfredo Torres.


Con inmensa alegría nos congregamos para cantar en este día santo el Nacimiento del Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo; para este gran día nos hemos venido preparando con los cuatro domingos de adviento y la novena de aguinaldos. Es este un gran acontecimiento y estamos invitados a vivirlo y celebrarlo en profundidad. La Palabra nos orienta como debemos celebrarlo.

En primer lugar: reconocer al Señor. San Lucas en su Evangelio narra este acontecimiento con lujos de detalles; pero destaco la manifestación del Ángel del Señor: “les traigo una buena noticia; hoy les ha nacido en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías y Señor”. Y los pastores se ponen en Camino, y nosotros con ellos, para reconocer al Niño Dios, recostado en un pesebre, y vamos adorarlo. Es una nueva oportunidad que se nos da para hacer nacer a Jesús en nuestros corazones, en nuestros hogares y permitir que se quede con nosotros, porque es “Dios con nosotros”. San Pablo nos aclara aún más este acontecimiento: Se ha manifestado la Gracia para salvar a todos los hombres, y nos enseña a abandonar una vida sin religión, es decir, sin relación con el Dios de la Vida que ha nacido. En Jesús se ha revelado un gran proyecto, que es el Plan de salvación para todos. Era un proyecto tal vez secreto, pero ha sido revelado por el mismo Dios. La Navidad es la fiesta de la revelación de un proyecto eterno de Dios, pues en su condescendencia se ha bajado para estar con nosotros y Él mismo nos ayuda a entender este misterio de salvación.

En segundo lugar, el nacimiento del Mesías nos pide un cambio efectivo en nuestra vida, porque andábamos caminando en tinieblas. Y se ha manifestado la Luz, en un niño que nos ha nacido. Es necesario abrir nuestro corazón para vivir a plenitud este misterio de salvación. La Iglesia Católica nos ofrece multitud de formas y medios, para hacer posible cada día este nacimiento del Señor en nuestra existencia, por eso lo ideal es reunirnos en nuestra comunidad parroquial y participar de las actividades e iniciativas, escuchar su Palabra y comulgar su Cuerpo y su Sangre como una manera concreta de vivir la Navidad.

Deseo a todos ustedes, hasta el último lugar de nuestra Diócesis, y a quienes llega este mensaje a través de nuestra emisora Buena Nueva, que tengamos una Feliz Navidad. ¡Bendiciones para todos!


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