Palabras de Salutación de Mons. Elieser Rivero en el día de su Consagración Episcopal

Satulación del Excmo. Mons. Elieser Antonio Rivero Barrios,
Obispo de San Fernando de Apure,
en el día de su Consagración Episcopal

Santa Iglesia Catedral de San Fernando, 21 de Febrero de 2026

  • Su Exc. Mons. Alberto Ortega, Nuncio Apostólico de su Santidad León XIV en Venezuela.
  • Ilmo. Mons. Fabrice Rivet, Consejero de la Nunciatura Apostólica.
  • Su Exc. Mons. Jesús González, Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela y Arzobispo de Valencia.
  • Su Exc. Mons. José Luis Azuaje, primer vicepresidente de la CEV y Arzobispo de Maracaibo.
  • Su Exc. Mons. Carlos Enrrique Curiel Herrera, 2do vicepresidente de la CEV y Obispo de Carora.
  • Su Exc. Mons. José Antonio Concepcao. Secretario General de la CEV y Obispo de Puerto Cabello.
  • Su Exc. Mons. Víctor Hugo Basabe, 1er concelebrante y Arzobispo de Coro.
  • Su Exc. Mons. Rubén Delgado, 2do concelebrante y Obispo de San Felipe.
  • Sus excelencias arzobispos y obispos de Venezuela.
  • Rvdo. Pbro. Álvaro Meneses, Vicario General de San Fernando de Apure.
  • Señores miembros del Consejo Presbiteral y del colegio de consultores de San Fernando.
  • Señores Sacerdotes y Diáconos del clero de San Fernando y de otras diócesis que nos visitan.
  • Religiosos y seminaristas.
  • Ciudadano gobernador del Estado Apure, Ing. Wilmer Rodríguez.
  • Ciudadana Mailing Moreno, Secretaria de Gobierno.
  • Ciudadano Wilfredo González, encargado de asuntos religiosos.
  • Señores diputados del Consejo Legislativo del Estado Apure (CLEA)
  • Distinguidos señores alcaldes de los diversos Municipios del Estado.
  • Señores concejales de las diversas cámaras municipales del Estado.
  • Gral. de División, Daniel Galarraga, comandante de la ZODI 31 del Estado Apure
  • Demás autoridades civiles y militares presentes.
  • Representantes de las artes, ciencia, cultura, academia y medios de comunicación presentes.
  • Querido pueblo apureño, hermanos todos.

¡Dios sabe más!

Definitivamente podemos abandonarnos confiados, rendidos ante la sabiduría del Dios que dirige la historia, nuestra historia. El Señor que nos ha recordado que la vida del hombre debe ser abandono ante la voluntad del Padre, buscando lo esencial del reino y dejando que las cosas se den como añadidura.

Esa es la visión que tengo del llamado recibido. No es un agregado de poca importancia en mi vida, pero tampoco es un camino distinto hacia la unión perfecta con Dios, sino solamente una nueva manera de servir, de servir al Cuerpo de Cristo.

Un llamado que me coloca delante de todos, como el Maestro, para lavar los pies de mis hermanos. Me coloca no encima de la comunidad, como si el obispo fuera un super bautizado, sino en medio de esta para dejarme acompañar, dejarme guiar por el Espíritu que habla en su Iglesia.

Eso es el Obispo. Un hermano más, un padre, un amigo. Un guía, pero también uno que es guiado. Que es acompañado.

Así he querido responder al llamado y así quiero caminar en estas hermosas tierras llaneras. No pretendo se la única voz. El camino sinodal sigue siendo nuestro desafío más importante.

Aquí estoy queridos hermanos, con alegría y consciente de las exigencias que tengo delante y, aunque ciertamente conozco algunas de las realidades que se me presentan, tomo la mano de aquel que sabe más e inicio este servicio con toda la disponibilidad y apertura.

Quisiera dar gracias justamente al Señor Jesucristo, buen pastor, que ha querido asociarme al colegio episcopal, sucesor del colegio apostólico, y así llamarme a cumplir en obediencia el camino que él mismo ha trazado para mí.

A la Santísima Virgen María, nuestra Madre, a quien desde muy niño he invocado como Chiquinquirá de Aregue, a sus pies recibí la confirmación, Divina Pastora de las almas, Presentación, Victoria y ahora Nuestra Señora del Carmen. Ella que me ha mostrado el camino del abandono, Ella que me ha acompañado y me ha recordado que soy suyo. A Ella encomiendo este nuevo ministerio, a todos sus hijos apureños y muy especialmente a los sacerdotes. Gracias Madre.

Un Saludo a nuestro apreciado Nuncio Apostólico, el Excmo. Mons. Alberto Ortega. Quiero agradecerle su confianza y su cercanía en estos meses de preparación, su presencia entre nosotros, además de ser necesaria, nos llena de mucha emoción, puesto que nos acerca al Romano Pontífice. Transmita, por favor, al Santo Padre León XIV todo nuestro afecto y nuestra filial adhesión. Y dígale excelencia que en llano venezolano le amamos.

Usted ha visitado anteriormente esta Diócesis, siéntase en casa. Junto a su Consejero Mons. Fabrice Rivet, Bienvenido nuevamente y Gracias Excelencia.

Al Excmo. Mons. Carlos Curiel Herrera, Obispo de Carora, quien me ha conferido el episcopado. Gracias monseñor, amigo, hermano, consejero. Gracias por su cercanía. Fui amigo de su tío, de feliz memoria, Mons. Eduardo Herrera Riera. Y aunque algunos me han preguntado si le he escogido por ser caroreño, no ha sido esa la única razón ni la principal. Ha sido su cercanía, su empatía y amistad sincera. Gracias Monseñor. Dios lo bendiga siempre.  

A mi muy apreciado Mons. Víctor Hugo Basabe. Hoy arzobispo de Coro. Fue mi obispo en San Felipe desde el 2016 hasta el 2023. En estos años de servicio pude constatar su entrega, su cercanía a la gente, su capacidad de obediencia a la Iglesia, su buen humor, su celo por el bien común. Su lucha por la defensa de los vulnerables. Fueron años de gran crecimiento.

Su ministerio estuvo marcado por 3 realidades importantes: primero la falta de alimentos y medicamentos, respondiendo con un gran compromiso social de la Iglesia en Yaracuy. Las grandes protestas que dejaron innumerables muertos, heridos y prisioneros, donde mostró su temple de buen pastor que se expone por su rebaño. Dándonos ejemplo de reciedumbre. Y por último la doble misión pastoral como Obispo de San Felipe y Administrador Apostólico de Barquisimeto. Allí también pude notar ese empuje, entrega y obediencia a la Iglesia. Te gastaste y desgastaste por amor a la Iglesia. Gracias Monseñor. Dios te bendiga.

A mi hermano y amigo, Mons. Ruben Delgado hasta hoy mi obispo diocesano. En poco mas de un año has sido ejemplo de prudencia, de escucha, de empatía, de caridad pastoral. Quien creería que tenias razón Excelencia. Cuando me decías, prepárate. Gracias amigo y hermano por estos meses de trabajo. De docilidad al Espíritu. Te sigo augurando un ministerio fecundo y santo en esa hermosa Iglesia Yaracuyana.

A los hermanos de la provincia de Barquisimeto, Su Exc. Mons. Polito Rodríguez, Arzobispo de Barquisimeto; su Exc. Mons. Owaldo Araque, obispo de Guanare; su Exc. Gerardo Salas, Obispo de Acarigua-Araure; su Exc. Mons. Carlos Curiel, Obispo de Carora. Durante la Administración diocesana de San Felipe me sentí siempre sostenido, acompañado. Fueron desde ese momento grandes hermanos que me enseñaron mucho. ¡Dios los bendiga.!

A los hermanos de la Provincia de Calabozo, su Exc. Mons. Manuel Diaz, arzobispo metropolitano, a su Exc. Mons. Ricardo Barreto, de Valle de la Pascua; a su Exc, Mons. Jonny Reyes del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho. Me pongo desde ya al servicio de la Provincia.

Aprovecho para, en nombre de todos, obispos y jóvenes, reiterar la invitación a los señores arzobispos y obispos de Venezuela para el ENAJÓ que tendrá como sede nuestra provincia, el venidero año 2027.

A los señores arzobispos y obispos de Venezuela presentes en esta celebración. Gracias queridos hermanos porque su presencia en esta ciudad, y en nuestra catedral, nos llena a todos de inmensa alegría y esperanza. Somos un signo de la unidad de la Iglesia. De una iglesia viva que comparte las luchas y los esfuerzos, los dolores y las alegrías de esta nación. Somos además conscientes de que su presencia en Apure es un gran sacrificio, son inmensas las distancias en Venezuela, pero cuando se baja al llano se experimenta de manera exponencial. Gracias a todos, Dios les pague. Y sean todos bienvenidos.

He tenido 4 predecesores, Mons. Roberto Dávila, Mons. Mariano Parra, presente en esta celebración, Mons. Víctor Pérez y Mons. Alfredo Torres. A cada uno debemos dar las gracias. Cada uno aportó de lo suyo para dar forma a esta iglesia que ya ha superado medio siglo de vida. Sin contar los 20 años como prelatura. Atesoro cada aporte, cada ejemplo. Pretendo dar continuidad y seguir las líneas que el Espíritu, a través de ellos, ha dado a esta Iglesia Particular.

Quiero dirigir un agradecimiento especial a Mons. Alfredo Torres, obispo saliente. Deja una iglesia con un Plan de Pastoral bastante adelantado. Un buen número de sacerdotes al servicio de las diversas comunidades; vocaciones autóctonas, parroquias, centro de pastoral, pastorales fecundas, como la pastoral de medios, una radio y mucha organización. ¡Dios ha visto! Suelo decir… ¡Dios ha visto! ¡Que sea Él mismo su recompensa! ¡Dios le bendiga.!

A los hermanos sacerdotes de las diversas diócesis que nos visitan. Especialmente a los de la provincia de Calabozo, donde estaré de ahora en adelante, y de Barquisimeto, de donde vengo. Entre todos quiero dirigir un saludo muy especial al clero de San Felipe.

Gracias queridos hermanos por todos estos años de fraternidad. De verdadera caridad pastoral. Los recordaré siempre en la Eucaristía. Dios les conceda seguir siendo un clero cercano entre ustedes y con el pueblo fiel de Dios. Gracias por su entrega generosa y desprendida. Gracias por su alegría. Dios les bendiga. Ánimo.

Al clero de San Fernando de Apure les digo que la primera impresión que tengo de ustedes es la de un clero que trabaja con alegría y humildad por el bien de la Iglesia. Vengo, como lo he dicho al inicio, con muchas ganas de trabajar. Vengo a servir junto a ustedes al mismo pueblo fiel. A ellos nos debemos.

Sé que este clero es bastante joven, y eso me llena de esperanza. Me alienta la generosidad que muestran al asumir los encargos pastorales que la Iglesia les encomienda.

Vamos a seguir adelante con esperanza y con la mirada puesta en el Señor que todo lo sabe. Abandonados en su misericordia y en su sabiduría. Gracias por su trabajo. Dios les bendiga. Mañana en la primera misa podré hablarles con mayor detenimiento. Gracias.

A las comunidades religiosas presentes en nuestra tierra apureña, cuanto amor y entrega ponen ustedes al estar sirviendo a la comunidad en nombre del Señor. Pidamos al buen Dios que nos siga bendiciendo con su presencia y que podamos aumentar el número de religiosos en nuestra jurisdicción para que continúen siendo un hermoso signo de las cosas venideras y del amor de Dios operante en medio de la comunidad.

A los Seminaristas de la Diócesis de San Fernando de Apure. Gracias por su sí. Los animo a seguir adelante con valentía en este camino de discernimiento, dejándose guiar por sus formadores y atesorando el ejemplo de entrega de los sacerdotes, sus hermanos mayores. Vale la pena ser generosos con el Señor. Dios los bendiga.

A las autoridades presentes en esta celebración. Me pongo al servicio del bien común. Nos une el deseo de servir a la misma comunidad. Cuenten con mi humilde aporte para elevar cada día más la dignidad del pueblo apureño. Ese pueblo fiel que Dios nos ha encomendado. A su servicio.

A los hermanos servidores del altar, al coro diocesano, a todos los voluntarios que han venido trabajando por hacer posible este día. ¡Dios les pague!

Querido pueblo fiel, ustedes me enseñarán a caminar en las llanuras y a conocer los inmensos rincones de esta tierra bendita; bendita en su gente, en sus tradiciones, en su cultura y manifestaciones, en su espiritualidad y religiosidad. El obispo quiere caminar con ustedes, no delante, sino entre ustedes. Para hacerme guiar y dejar que el Espíritu de Dios que habla y actúa en su pueblo fiel nos lleve a todos, pastor y grey, a la meta que Dios nos señala.  

Que Dios bendiga nuestra Iglesia. Que Dios bendiga nuestra Diócesis de San Fernando y que la Intercesión de la Santísima Virgen del Carmen y de San Fernando Rey nos alcancen los dones con que Dios quiere reforzar nuestros pasos.

¡¡Dios nos bendiga!!  ¡¡Muchas gracias!!!


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